Las escaleras de una torre de control se convierten en el escenario perfecto para un entrenamiento que simula la entrada a una estructura elevada. Con sus armas apuntando hacia arriba, el equipo asciende con una disciplina casi militar, concentrados en lo que hay arriba. Cada paso es un movimiento calculado, cada oficial protege al de atrás y todos avanzan como una única unidad. La tensión en el aire es palpable, incluso en la tranquilidad de un ejercicio.
Mi objetivo al capturar esta imagen fue enfocarme en la preparación, la parte del trabajo que el público rara vez ve. No es una operación real, pero la dedicación y el rigor son los mismos. La toma muestra el compromiso de cada uno de los miembros del equipo, que repiten la misma acción una y otra vez para que, en una situación real, los movimientos sean instintivos.
Desde una perspectiva fotográfica, la imagen es una historia de crecimiento y de disciplina. El encuadre enfatiza la verticalidad y la determinación del equipo. Es una foto que documenta cómo se forma el coraje, cómo se entrena el profesionalismo y cómo se construyen lazos de confianza que solo pueden forjarse en un ambiente de práctica tan exigente.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario